Las reglas que hoy condicionan la generación de las plantas térmicas y los incentivos insuficientespara que la industria venda sus excedentes de electricidad son dos de los puntos que deberían revisarse para reducir los riesgos de abastecimiento energético en Colombia, según Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg).
El dirigente gremial cuestionó el esquema regulatorio que, a su juicio, fija metas de generación térmica sin considerar las condiciones técnicas del sistema ni los mecanismos previstos para activar las obligaciones de energía firme. También planteó que el país podría sumar entre 1% y 2% de su producción eléctrica si incentiva adecuadamente a las empresas que cuentan con capacidad de autogeneración.
Las declaraciones se conocen en medio de la preocupación por la disponibilidad de energía durante los próximos meses, cuando la generación térmica deberá respaldar al sistema ante posibles restricciones de lageneración hidroeléctrica por las condiciones de las lluvias.
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Castañeda explicó que las obligaciones de energía firme de las plantas térmicas están vinculadas al cargo por confiabilidad y tienen una condición de activación: que el precio de bolsa de la electricidad supere el precio de escasez.
Sin embargo, afirmó que una resolución expedida porla Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg), que establece un estatuto de riesgos de abastecimiento, fijó objetivos de generación térmica que, según su interpretación, no corresponden a la forma en que opera ese mecanismo.
"Yo deseo tener térmicos prendidos 90 a 95 gigas", señaló al referirse a las metas de generación que, según explicó, busca el esquema. Para Castañeda, esas metas desconocen tanto las condiciones del cargo por confiabilidad como las restricciones técnicas de las plantas.
El presidente de Andegpuso como ejemplo la diferencia entre el precio de bolsa y el precio de escasez. Según las cifras que entregó, el primero se encontraba en $650 por kilovatio hora, mientras que el segundo era de $1.464. En esas condiciones, sostuvo, no se activa la obligación de energía firme.
De acuerdo con el dirigente gremial, durante el mes y medio que llevaba aplicándose el estatuto, esa obligación se había activado apenas el 1,91% del tiempo. Añadió que, cuando se activa, las plantas deben cumplir con la generación comprometida o asumir las compensaciones correspondientes por las desviaciones.
Castañeda también cuestionó que las metas de generación no tengan suficientemente en cuenta los calendarios de mantenimiento de las centrales. Explicó que entre septiembre y noviembre varias plantas térmicas realizan esas labores de manera habitual, antes de la temporada de verano, que identificó como el periodo en el que comienza la etapa más exigente para el sistema.
"Históricamente las térmicas aportan más al sistema en el momento más complejo, que es febrero, marzo, abril", afirmó. Por eso, consideró que la evaluación del desempeño de estas plantas debe tener en cuenta las condiciones técnicas y el momento del año en que se requiere su mayor aporte.
Más allá de las discusiones regulatorias, el presidente de Andeg señaló que una de las medidas pendientes para fortalecer el abastecimiento es incentivar a las industrias que cuentan con generación propia para que vendan electricidad al sistema.
Según explicó, la Creg estableció un incentivo basado en el valor de los contratos, que situó entre $380 y $400 por kilovatio hora. A su juicio, ese pago no alcanza para cubrir los combustibles necesarios para generar y vender la energía, por lo que no representa un estímulo suficiente para que las empresas participen.
"Hay mucha industria en Colombia que tiene autogeneración, generación propia en sus plantas de producción", indicó. Para Castañeda, remunerar adecuadamente esa energía permitiría sumar entre 1% y 2% de la producción eléctrica nacional, un aporte que considera relevante en las actuales condiciones del sistema.
El dirigenteagregó que las empresas generadoras están preparando sus mantenimientos, asegurando combustibles y organizando la logística para producir la electricidad que el sistema requiere.
No obstante, insistió en que la responsabilidad de garantizar el suministro no puede recaer exclusivamente sobre las plantas térmicas, sino que involucra también a la generación hidráulica y solar.
Sobre la disponibilidad de combustibles,Castañeda indicó que Colombia cuenta con cerca de 6.100 megavatios de capacidad térmica, de los cuales aproximadamente 1.700 corresponden a plantas a carbón y el resto a gas. Añadió que, ante eventuales restricciones de gas, algunas centrales pueden recurrir a combustibles líquidos, dependiendo de sus condiciones técnicas.
En cuanto al gas, mencionó una disponibilidad de importación de alrededor de 400 millones de pies cúbicos a través de la infraestructura de Cartagena, que, según afirmó, permite abastecer a las tres plantas térmicas más grandes: Flores, Termocandelaria y Termovalle. También señaló que las empresas trabajan en la logística para disponer del diésel necesario durante los periodos de mayor exigencia.
El panorama del carbón, dijo, es relativamente favorable, aunque advirtió que la producción disminuyó en algunas regiones. Como ejemplo, mencionó a Boyacá y señaló que las empresas han tenido que mantener reservas mientras se recupera la capacidad productiva.
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Las implicaciones para las tarifas dependerán, en parte, de la exposición de los comercializadores a los precios de bolsa. Castañeda sostuvo que cerca del 80% de la energía que consume el país está contratada a largo plazo, lo que permite mantener precios relativamente estables, mientras que el 20% restante está más expuesto a las variaciones del mercado diario.
Sin embargo, advirtió que esa exposición cambia entre empresas. En el caso de Air-e, señaló que la proporción de energía comprada en bolsa puede ubicarse entre 45% y 50%, lo que aumentaría su vulnerabilidad si los precios se disparan.
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Por ahora, el presidente deAndeg consideró que los precios de bolsa cercanos a $650 por kilovatio hora no deberían generar grandes cambios en las tarifas de los usuarios.
No obstante, advirtió que el comportamiento futuro del mercado y la contratación de energía serán determinantes para evitar que las variaciones de precios se trasladen con mayor fuerza a los consumidores.
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