Las acciones y los bonos corporativos permiten invertir en una empresa, pero funcionan de manera distinta. Francisco Romano, director de Mercados de Capital de Deuda de Actinver, explicó que comprar acciones implica adquirir una parte de la compañía, con posibilidad de obtener rendimientos y ganancias de capital. Con los bonos corporativos, en cambio, la persona presta dinero a la empresa para financiar sus operaciones y recibe intereses.
La elección entre ambos instrumentos depende de factores como los objetivos financieros, el horizonte de inversión, la tolerancia al riesgo y la necesidad de disponer del dinero.
Cuando una persona compra acciones de una compañía, adquiere derechos patrimoniales que pueden generar beneficios económicos, como la apreciación de los títulos o las utilidades generadas a través de dividendos, explicó Alik García, subdirector de Análisis Bursátil en VALMEX Casa de Bolsa.
Quien compra un bono corporativo adquiere un título de deuda y se convierte en acreedor de la empresa. Yazmín Matus, subdirectora de Mercados de Deuda en la misma institución, detalló que estos recursos financian las actividades de la compañía a cambio de una ganancia durante un plazo determinado.
La empresa se compromete a devolver el capital al vencimiento y a pagar los intereses conforme a las condiciones pactadas. A diferencia de los accionistas, sus pagos no dependen del precio de una acción ni de la distribución de dividendos.
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