El humor también puede ser un acto de resistencia. Incluso puede convertirse en una forma de desafiar al poder cuando hacerlo supone arriesgar la propia vida. Bajo esta premisa, el humorista, dibujante y periodista Darío Adanti presenta este jueves 5 de noviembre, en el Centro Cultural de España en México, la acción artística "Chistes contra Franco", una propuesta que recupera la memoria del humor clandestino que utilizaron los represaliados antifranquistas durante la dictadura para desafiar, desde la ironía, el sarcasmo y el humor negro, al régimen de Francisco Franco.
La iniciativa propone un recorrido por aquellos chistes que circulaban en voz baja, en espacios privados y entre personas que compartían una misma oposición al autoritarismo. Un humor que, lejos de ser únicamente un ejercicio de ingenio, constituía una forma de resistencia cultural y política en un contexto marcado por la persecución, la censura, la tortura y los fusilamientos.
Adanti plantea esta acción como un ejercicio de recuperación de la memoria histórica antifascista a través de una expresión aparentemente sencilla, pero profundamente significativa: el chiste. Para ello, la propuesta combina las piezas humorísticas con fragmentos de libros y documentos históricos que permiten comprender el contexto represivo en el que fueron concebidas y difundidas.
"Quisimos rescatar la memoria histórica antifascista a través de los chistes que se contaban clandestinamente". explica el artista. La intención, señala, es que el público no solamente comprenda el contenido de esas bromas, sino que también dimensione las circunstancias en las que surgieron. «Los mezclamos con fragmentos de libros de historia sobre lo que fue la represión franquista, para que entiendas el chiste y veas lo difícil que era para los represaliados poder hacer esos chistes, porque los torturaban y los mataban».
De esta manera, "Chistes contra Franco" trasciende el formato convencional del espectáculo humorístico. Se convierte en una experiencia que confronta al espectador con una paradoja histórica: la risa como expresión de libertad en un escenario donde la libertad estaba perseguida.
Para Adanti, no existe una única manera de hacer humor ni una frontera rígida entre ironía, sarcasmo y humor negro. En la propuesta conviven diferentes registros, desde los más ingenuos hasta los más corrosivos, porque cada chiste responde a una circunstancia y a una forma particular de enfrentarse al poder.
Su experiencia al frente de Mongolia, revista satírica de la que es cofundador, le ha permitido explorar precisamente esa diversidad de lenguajes. La sátira política, la ironía y el humor provocador forman parte de su trabajo cotidiano, aunque reconoce que en "Chistes contra Franco" existe una intención adicional: recuperar el valor histórico y humano de una tradición humorística vinculada a la resistencia antifascista.
El artista considera que el humor político funciona también como un código compartido, una complicidad que permite comunicar ideas sin necesidad de expresarlas siempre de manera explícita. Esa capacidad de sugerir, cuestionar y poner en evidencia las contradicciones del poder es, a su juicio, una de las grandes fortalezas de la ironía.
En este sentido, Adanti reivindica la dimensión social y política del oficio humorístico. Más allá del entretenimiento, entiende que la sátira puede contribuir a defender los derechos humanos, las libertades individuales y los valores democráticos frente a cualquier expresión autoritaria.
"Me considero un humorista satírico, pero también un poco divulgador de la memoria histórica del humor como resistencia por los derechos humanos o por las libertades, en contra de los autoritarismos", afirma.
Su planteamiento parte de una convicción: reírse del poder también es una manera de cuestionarlo. Y recuperar los chistes de quienes se enfrentaron a una dictadura supone reconocer que la resistencia no se manifestó únicamente en las grandes acciones políticas o en los movimientos organizados, sino también en los pequeños gestos cotidianos, en la complicidad y en la capacidad de conservar el pensamiento crítico incluso en las circunstancias más adversas.
La presentación de "Chistes contra Franco" en México tiene para Adanti una dimensión histórica y emocional especialmente significativa. El artista reconoce una profunda conexión con América Latina y asegura que cada visita a la región refuerza su sentimiento de pertenencia.
"Yo me siento muy latino. Cada vez que vengo a Latinoamérica siento que estoy en casa. Sinceramente, no me siento europeo, aunque sí me siento español", comenta.
Su identidad está también estrechamente vinculada a la memoria de la República española y a la derrota de aquel proyecto político tras la Guerra Civil. Adanti expresa su afinidad con los ideales republicanos y la tristeza que le provoca el desenlace de una experiencia democrática que considera especialmente valiosa.
Por eso, presentar una propuesta que recupera la memoria antifranquista en un país que abrió sus puertas al exilio republicano representa para él mucho más que una actividad cultural.
El humorista destaca el papel histórico de México como territorio de acogida para quienes tuvieron que abandonar España tras la victoria franquista. Recuerda especialmente la solidaridad del país durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, que recibió a miles de españoles perseguidos y exiliados cuando buena parte de las potencias internacionales no ofrecieron el respaldo necesario a la República.
"Me parece muy emocionante poder venir a hacer un homenaje a los republicanos en la tierra que les dio protección cuando todo el mundo los dejó tirados", señala.
Adanti recuerda que la República española se enfrentó al avance del fascismo con el respaldo de Hitler y Mussolini al bando franquista, mientras que países como Estados Unidos, Reino Unido y Francia no ofrecieron el apoyo que necesitaba el gobierno republicano. Frente a ese abandono internacional, México se convirtió en un lugar de refugio y reconstrucción para miles de personas que encontraron allí una oportunidad para rehacer sus vidas.
La trascendencia de aquella solidaridad sigue presente en las generaciones posteriores, en las familias descendientes del exilio y en los vínculos culturales que unen a ambos países. Para el artista, la acción adquiere así un carácter de homenaje a quienes encontraron en México la protección que les fue negada en otros lugares.
"México siempre ha sido un país abierto a los perseguidos políticos del mundo. Eso me parece maravilloso", subraya.
La memoria del exilio, por tanto, atraviesa el sentido de "Chistes contra Franco" y convierte su presentación en el Centro Cultural de España en México en un encuentro entre dos tradiciones de resistencia: la de quienes combatieron el franquismo desde el humor y la de un país que hizo de la solidaridad internacional una parte fundamental de su relación con el exilio republicano.
La conexión de Adanti con la escena humorística mexicana también ocupa un lugar destacado en su visita. El creador de Mongolia reconoce en México uno de los grandes referentes internacionales de la sátira y el humor político, una tradición que encuentra antecedentes históricos en figuras como José Guadalupe Posada y que mantiene una presencia muy viva en la cultura contemporánea.
En particular, expresa su admiración por El Chamuco, publicación emblemática del humor político mexicano, a la que considera uno de los grandes referentes de la creatividad satírica y la crítica política.
La posibilidad de compartir experiencias con artistas y creadores mexicanos representa para él una oportunidad de diálogo entre distintas formas de entender el humor, pero también de reconocer los puntos en común entre sociedades que han desarrollado lenguajes propios para cuestionar el poder.
"México es uno de los grandes referentes de la sátira y del humor", afirma.
En esa tradición encuentra un terreno fértil para desarrollar su trabajo y compartir herramientas creativas. Adanti considera que el humor mexicano se manifiesta de manera espontánea en la vida cotidiana, en el lenguaje, en las conversaciones y en la capacidad de incorporar la ironía y el humor negro a las situaciones más diversas.
Esta percepción quedó especialmente reforzada durante el taller que impartió en el marco de su visita al Centro Cultural de España en México, del que salió, según sus propias palabras, «entusiasmadísimo».
La actividad tuvo como eje la creación de collages con una orientación satírica, una práctica que permitió a los participantes explorar la combinación de imágenes, referencias y elementos visuales para construir mensajes críticos y humorísticos.
El resultado superó sus expectativas. Adanti destaca la implicación de los asistentes y la calidad de los trabajos realizados, hasta el punto de fotografiar las creaciones para compartirlas posteriormente en sus redes sociales.
"Hicieron unos collages alucinantes. La gente se involucró muchísimo e hicieron cosas buenísimas", relata.
Para el humorista, trabajar en México tiene una particularidad: el humor no necesita ser introducido artificialmente, porque forma parte de la manera en que las personas se relacionan y expresan. "El humor en México se vive a pie de calle, se transpira, está en cada poro de los mexicanos", afirma.
La experiencia del taller confirma, así, la vitalidad de una cultura visual y humorística que conecta con su propia trayectoria y con el espíritu de una propuesta como "Chistes contra Franco".
Darío Adanti: entre la sátira, la memoria y la identidad latinoamericana
Nacido en Argentina y afincado en España, Darío Adanti ha construido una trayectoria marcada por la ilustración, el humor gráfico, la sátira política y la reflexión social. Como cofundador de Mongolia, ha participado en el desarrollo de uno de los proyectos editoriales satíricos más reconocibles del panorama español contemporáneo.
Su trabajo se caracteriza por una mirada crítica que utiliza el humor como herramienta para desmontar discursos, cuestionar estructuras de poder y poner en evidencia las contradicciones de la sociedad.
Sin embargo, su visita a México también permite conocer una dimensión más personal de su relación con América Latina. Adanti habla de una identidad que se ha ido consolidando a través de sus experiencias y de los vínculos que ha establecido con diferentes países de la región.
En su conversación aparece también una reflexión sobre la capacidad de la Ciudad de México para atraer a personas de diferentes nacionalidades y convertirlas en parte de su tejido cultural.
Adanti destaca cómo México ha conquistado a numerosos creadores extranjeros que han decidido establecerse en el territorio y desarrollar aquí sus proyectos personales y profesionales. Menciona, entre otros, al ilustrador argentino Dr. Alderete, integrante del grupo Sonido Gallo Negro y referente internacional de la ilustración, quien lleva décadas viviendo en México.
"Es alucinante cómo esta ciudad atrapa a la gente", comenta.
Sobre Balaguer, su valoración va más allá de la gestión cultural y se sitúa en el terreno humano: «Transmite ese amor por México. Es realmente un embajador cultural, pero también un embajador en general, en la vida».
Una apreciación que refleja el valor que Adanti concede a los espacios culturales como lugares de encuentro, intercambio y construcción de vínculos entre sociedades.
Darío Adanti propone recuperar una parte de la historia que merece ser contada desde una perspectiva diferente.Foto: Cortesía