Colombia da un giro radical en su política de seguridad. El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció este miércoles en Ciudad de Panamá que el Gobierno colombiano ha autorizado a Washington a realizar operaciones militares conjuntas en su territorio dentro de la lucha contra el narcotráfico y lo que las autoridades estadounidenses denominan "narcoterrorismo".
El anuncio llegó durante una reunión de la Americas Counter-Cartel Coalition (A3C), la alianza antidrogas impulsada por Donald Trump que ya agrupa a 19 países de la región, entre ellos gobiernos de línea dura como los de Argentina, El Salvador, Ecuador y Honduras. El cambio no hace más que consumar el giro de 180 grados que comienza a dar Colombia que, de momento, cambia la "paz total" de Petro por la lucha militar contra el narcotráfico.
La decisión llega apenas unos días después de que el abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella tomara posesión como nuevo presidente de Colombia. En su investidura, celebrada el pasado viernes en un regimiento militar, De la Espriella ya había adelantado su intención de enfrentar "sin tregua" al narcoterrorismo y a cualquier organización criminal, descartando de plano cualquier vía de negociación con los grupos armados que operan en el país.
El acuerdo abre la puerta a que fuerzas estadounidenses participen directamente en acciones contra estructuras armadas como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) o las disidencias de las antiguas FARC.
Con la incorporación de Colombia, la coalición antidrogas liderada por Estados Unidos suma un nuevo socio de peso en la región, que se tiñe desde hace tiempo de gobiernos de derechas.